Jane Jacobs: Para comprender las ciudades

 Para comprender a las ciudades, creo que los hábitos de pensamiento más importantes son los siguientes: 

1) Pensar siempre en procesos.

2) Trabajar inductivamente, razonando de lo particular a lo general, y no al revés.

3) Buscar indicaciones o señales singulares, que impliquen cantidades muy pequeñas, que revelen la forma en que operan las cantidades mayores y mas abundantes.

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¿Por qué pensar en procesos? Los objetos de las ciudades, ya sean edificios, calles, parques, distritos, hitos o cualquier otro, pue den tener efectos radicalmente diferentes según las circunstancias y el contexto en que existen. Así, por ejemplo, no es posible comprender casi nada útil ni puede hacerse nada práctico para mejorar la vivienda urbana si se considera ésta según la consabida abstracción llamada alojamiento. Las viviendas urbanas -real o potencialmente existentes- son edificios específicos y particularizados implicados siempre en un proceso diferenciado y específico, como rehabilitación, degradación, generación de diversidad, auto destrucción de diversidad, etc.(2) 

En este libro se han discutido las ciudades y los elementos que las componen casi enteramente como formas de proceso, y ello porque así lo dicta la propia materia. Los procesos son la esencia de la ciudad. Más aún, en cuanto pensamos en los procesos de las ciudades tenemos que pensar forzosamente también en la manera de catalizar estos procesos, y esto también es la esencia.

Los procesos que tienen lugar en las ciudades no son en modo alguno arcanos, comprensibles sólo para los expertos. Casi todo el mundo puede comprenderlos. Muchos ciudadanos corrientes ya los entienden perfectamente; lo que ocurre es que no han puesto nombres a estos procesos, o bien no han reparado en que, comprendidos los mecanismos normales de causa y efecto, podemos dirigirlos si queremos

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¿ Y por qué hemos de razonar inductivamente? Porque si razonamos al revés, o sea, a partir de generalizaciones, desembocamos siempre en absurdos, como en el caso del urbanista de Boston que insistía ( contra todas las evidencias de la vida real a su disposición) en que el North End era por necesidad un barrio bajo, puesto que así lo decían todas las generalizaciones que hacían de él un experto.

Es ésta una trampa obvia porque las generalizaciones en las que se basaba el urbanista no tenían el menor sentido. No obstante, el razonamiento inductivo es igualmente importante para identificar, comprender y usar de manera constructiva las fuerzas y los procesos que sí son relevantes para las ciudades, que tienen sentido. Mucho he generalizado a propósito de estos procesos y estas fuerzas, pero nadie debiera engañarse y suponer que tales generalizaciones pue dan ser aplicadas rutinariamente para declarar lo que deberían aquí o allá significar los elementos particulares. Los procesos urbanos en la vida real son demasiado complejos para ser rutinarios, demasiado particularizados para aplicar abstracciones. Se componen siempre de interacciones entre combinaciones únicas de elementos particulares, y nada puede substituir el conocimiento directo de tales elementos

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¿Por qué buscamos indicios singulares que se refieran a pequeñas cantidades? Los estudios estadísticos globales, por supuesto, pueden ser en algunas ocasiones útiles mediciones abstractas de ta maños, categorías, promedios o medias de esto o aquello. Reunidas de vez en cuando, las estadísticas también pueden decirnos lo que les ha pasado a todas esas cifras. Sin embargo, nada o casi nada dicen de cómo operan esas cantidades en unos sistemas de complejidad organizada.

Para saber cómo operan estas cosas necesitamos señalizar ciertas pistas 

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Hacen falta grandes cantidades de promedio para producir el no-promedio, lo singular. Pero, como ya señalamos en el capítulo 7 al hablar de los generadores de diversidad, la simple presencia de grandes cantidades, ya sea gente, usos, estructuras, parques, puestos de trabajo, calles o cualquier otra cosa- no garantiza la generación de la diversidad urbana. Estas cantidades pueden estar operando como factores en sistemas inertes y de escasa energía que apenas se mantienen a sí mismos, si es que se mantienen.

O bien pueden estar produciendo sistemas de alta energía interactuante, produciendo subproductos no-promedio, elementos singulares.

Lo singular puede ser físico, como en el caso de los pequeños elementos que atraen la vista en un escenario visual mucho más amplio, un escenario más promedio. Puede ser económico, como las tiendas especializadas en un solo artículo; o cultural, como una escuela poco corriente o un teatro experimental por ejemplo. Lo singular también puede ser social, como en el caso de los personajes públicos, lugares por donde deambulan las personas y hasta residentes o usuarios que sean financiera, vocacional, racial o culturalmente singulares. 

Una cantidad de singulares, que ha de ser relativamente pequeña, es indispensable para la vida de una ciudad. No obstante, en el sentido en el que estoy hablando de ellas aquí, las cantidades no-promedio son importantes como medios analíticos, como pistas. A menudo constituyen el único anuncio de cómo se están comportando -o fracasando en ello- diversas cantidades gran des, en combinación unas con otras

(2) Precisamente por esto, los expertos únicamente en cuestiones de vivienda constituyen una profesión ridícula. Sólo tendría sentido si se diera por supuesto que el alojamiento posee per se valores, cualidades y efectos generales importan tes. No los tiene.

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¿Por qué buscamos indicios singulares que se refieran a pequeñas cantidades? Los estudios estadísticos globales, por supuesto, pueden ser en algunas ocasiones útiles mediciones abstractas de tamaños, categorías, promedios o medias de esto o aquello. Reunidas de vez en cuando, las estadísticas también pueden decirnos lo que les ha pasado a todas esas cifras. Sin embargo, nada o casi nada dicen de cómo operan esas cantidades en unos sistemas de complejidad organizada.

Para saber cómo operan estas cosas necesitamos señalizar 

ciertas pistas


 p 477-480 en Jane Jacobs - Muerte y vida de las grandes ciudades-

Capitán Swing (2011) [1961]




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