De los Usos de suelo localmente no deseados Tóxicos a los Verdes: Un Cambio de Paradigma. Anguelovski

 

La justicia ambiental urbana atraviesa una encrucijada teórica y práctica fundamental: mientras los barrios históricamente marginados logran tras décadas de lucha la limpieza de sus entornos y la creación de amenidades verdes, estos mismos logros se convierten en catalizadores de su propio desplazamiento. En su artículo de 2015, Isabelle Anguelovski analiza este fenómeno, argumentando que la planificación de la sostenibilidad municipal, a menudo presentada como una agenda técnica y apolítica, actúa como un motor de revalorización del suelo que atrae a inversores privados y residentes de mayores ingresos, expulsando a las comunidades vulnerables que originalmente reclamaron esos espacios.

Tradicionalmente, la Justicia Ambiental (JA) se movilizó contra los LULUs (Locally Unwanted Land Uses) [Usos de suelo localmente no deseados] o [usos del terreno indeseados a nivel local].  , entendidos como infraestructuras contaminantes (vertederos, industrias o refinerías) que afectaban desproporcionadamente a minorías y clases bajas. Sin embargo, Anguelovski propone una reconceptualización disruptiva: hoy en día, las amenidades verdes (parques, huertos comunitarios o tiendas de alimentos saludables) pueden ser percibidas como nuevos LULUs por los residentes locales. Esta percepción surge porque tales mejoras suelen ser el preludio de la gentrificación verde, un proceso donde la "ética ambiental" se utiliza para legitimar el desplazamiento social y racial.

El artículo destaca cómo la sostenibilidad se ha convertido en una estrategia de urbanismo empresarial y competitivo. Bajo un discurso post-político que presenta las intervenciones verdes como beneficiosas para todos ("win-win"), se oculta el hecho de que el control del entorno es hoy un factor crítico para aumentar la competitividad de las ciudades.

• Privilegio ambiental: Las élites manipulan el entorno urbano para su apropiación privada, excluyendo a grupos marginados de los nuevos espacios de ocio y naturaleza.

• Invisibilización del conflicto: El lenguaje técnico de la sostenibilidad evita el debate sobre quién se beneficia realmente de los proyectos, neutralizando la disidencia política y la resistencia comunitaria.

Ante este panorama, los activistas se enfrentan a la paradoja de ver cómo sus demandas históricas se vuelven en su contra, siendo cooptadas por planes como el PlaNYC en Nueva York para promover desarrollos inmobiliarios de lujo. 

Una de las estrategias emergentes más relevantes es la propuesta de ser "justo lo suficientemente verde" (just green enough). Este enfoque defiende la mejora de la calidad de vida y la base industrial de los barrios sin llegar a un nivel de diseño "premium" que active la especulación masiva, priorizando el derecho a permanecer y la identidad del territorio sobre la acumulación de capital.

La gentrificación verde representa la nueva frontera urbana de una "ciudad revanchista" que utiliza la naturaleza como herramienta de exclusión. El estudio de Anguelovski nos obliga a cuestionar qué significa realmente ser "verde" en la ciudad contemporánea y exige que los planificadores urbanos integren criterios de equidad social y vivienda asequible como requisitos innegociables de cualquier agenda de sostenibilidad, evitando que la recuperación ambiental se convierta en una nueva forma de injusticia.

 Anguelovski, I. (2015). From Toxic Sites to Parks as (Green) LULUs? New Challenges of Inequity, Privilege, Gentrification, and Exclusion for Urban Environmental Justice. Journal of Planning Literature, 1-14. https://doi.org/10.1177/0885412215610491


Comentarios